"La Postrería", creada con el apoyo del Igape, acerca las creaciones culinarias más dulces PDF

Image"La Postrería" ofrece a sus clientes una gran variedad de postres creativos y originales. En sólo cinco meses de funcionamiento, el balance que hacen los emprendedores es muy positivo. De cara al futuro, los promotores tienen en mente impartir clases para profesionales y amateurs de la cocina

Santiago, 11 de septiembre de 2006.- Rubén Romero y Juan Morandeira regentan, desde hace cinco meses, La Postrería. Se trata de un local especializado en postres que ofrece a los ciudadanos  y visitantes de la ciudad de A Coruña una alternativa diferente y novedosa dentro del ámbito de la restauración. A medio camino entre cafetería y restaurante, la impresión que deja La Postrería a todos aquellos que la conocen es difícil de explicar, “hay que verlos” para experimentarlo, dice Rubén Romero.

Rubén, que estudió en el Centro superior de Hostelería de Galicia, decidió poner en marcha este proyecto después de ocho años trabajando en el sector. Junto con su socio, Juan Morandeira, especializado en el ámbito de la imagen y la moda, buscaba un concepto nuevo dentro del mundo de la hostelería y la restauración, algo que los motivase y que, al mismo tiempo, la gente supiese apreciar. El hecho de que se decantasen por los postres vino dado por la escasa importancia que reciben en la mayoría de los restaurantes convencionales, sumado a la poca competencia de locales especializados que existe en la ciudad herculina.

Un dulce y amplio abanico donde elegir

Los postres son el producto estrella del local regentado por Romero y Morandeira, todos elaborados por ellos mismos. Fuentes de tres pisos por las que cae chocolate sin cesar, barcas rellenas de frutas, pastas y tentempiés dulces, un amplio surtido de chocolates y bombones, helados con sabores y texturas diferentes o fondees de chocolate forman parte de la gran variedad de oferta de La Postrería, una carta que, por el momento, está funcionando “muy bien”, explica Rubén. La última innovación es una colección de piruletas con formas de insectos y, próximamente, lanzarán una colección de lámparas chandelier elaboradas con caramelo.

Pero, aparte de postres, el local coruñés también sirve desayunos con todo tipo de bollería elaborada en el propio restaurante. A mediodía, la clientela puede degustar alguna de sus propuestas saladas, cápsulas con formas divertidas que contienen diferentes tipos de tapas.

Todo este abanico gastronómico, caracterizado por la creatividad y la originalidad, no es el único reclamo de La Postrería, sino que el ambiente ayuda a que la experiencia sea única. La imagen del local, su decoración y su disposición es un importante valor añadido. Una de sus peculiaridades es la cocina, que está a la vista de los clientes dándoles la posibilidad de ser testigos directos de la elaboración de los manjares que podrán degustar.

Dentro de los planes futuros de La Postrería está la impartición de cursos para amateurs y profesionales, lo que supondría también un sistema de fidelización de clientes. Pero este proyecto, pensada para el invierno que viene, quizás tenga que esperar debido a la gran carga de trabajo que están teniendo estos meses.

El local, lo más complicado

El balance que hacen Romero y Morandeira de los meses de actividad de La Postrería está “muy por encima de las expectativas” que tenían en un principio. A pesar de eso, para llegar hasta aquí, el camino recorrido estuvo lleno de dificultades.

La primera y más importante fue encontrara el local. El proyecto estaba pensado para un local concreto que, por problemas surgidos a última hora, no pudieron adquirir. Así que tuvieron que empezar de nuevo a buscar otro con unas características semejantes que, finalmente, encontraron en la calle San Andrés.

A la hora de buscar la financiación conocieron la ayuda del programa Emprendedores del Igape al que, en principio, no pensaban optar por lo laborioso que resulta elaborar el proyecto. Unos meses después, Romero afirma que fue un acierto porque es “una gozada ver el resultado”, poder comprobar que sus ideas se llevaron a cabo y están funcionando. Además, también tuvieron oportunidad de contar con la ayuda de un tutor que les asesoraba durante los trámites de creación de la empresa. El camino fue duro pero valió la pena recorrerlo.

Última actualización ( 30/11/2006 )
 
 
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